Testimonios de jugadores de azar rehabilitados y sus familiares.
José. Agrajer. 14/01/2009
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Mi nombre es José.
14/01/2009
Soy un jugador en inicio de rehabilitación por lo que voy a intentar explicar como llegué a AGRAJER una Asociación Granadina de Jugadores de Azar en Rehabilitación, por lo que voy a iniciar mi explicación desde antes de conseguir mi ingreso y despues de ingresar.
Yo, como tantas personas que hay en España, tengo la enfermedad del juego, pues de otra forma no hubiera llegado al estado en que me encontraba antes en la Asociación, pues yo era una persona que estaba en una buena posición social, con un buen puesto de trabajo, en definitiva era un hombre afortunado, pero a la vez era ese hombre que le gustaba estar mucho en los bares con sus amigos, pero cuidadba de mi familia y de mis promociones de trabajo, siendo ejemplo de mis compañeros, pero un día comenzaron las típicas tragaperras y desde ese momento empezó un calvario, creyendo que era mi felicidad, me explico, yo empecé con la típica vuelta de la invitación o convidad, despues quedándote a escondidas a jugar, perdiendo mi dinero y el dinero de los premios, nunca creía que era un enfermo, solo creía que me divertía y tenía mala suerte con el juego, pero cuando quise darme cuenta estaba sin dinero y endeudado y a punto de perder mi familia.
José Guzmán. Jarca
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Vivencias y experiencias de un ludópata. Mi vida en la basura.
Eran los años 70, yo era un simple empleado de una empresa de servicio para la construcción. Un modelo innovador en España de un sistema de bombeos de hormigón. Consistía en unas maquinas bicilindrica oleodinámica. Comencé como ayudante de máquina, los propietarios de la empresa al ver mi evolución, la rapidez de adquisición de conocimientos y manejos de esas maquinas me ascendieron rápidamente a maquinista de las mismas. Ya con un ayudante a mi cargo, en menos de un año, me pusieron de encargado en la empresa. Al ver mi eficiencia en el trabajo, me propusieron abrir una empresa del mismo estilo en Alicante. Acepté de inmediato, pues yo había adquirido suficientes conocimientos como para arriesgarme en la aventura. No tenía nada que perder, sino todo lo contrario. Mi trabajo se convirtió en una llegada de nuevos clientes y más empleados para la empresa, hasta el punto de abrir otra sucursal en Murcia. Todo marchaba espléndidamente, cada vez mas trabajos, más maquinas y clientes. Llegado el momento me propusieron ser gerente de la empresa en la Comunidad Valenciana, que acepté con mucha ilusión y ganas. Mis ascensos eran muy rápidos, por mi forma de trabajar y de cumplir con la empresas y sus clientes. Tanto es así que quisieron que formara a ser parte de la misma, como era natural acepté y compré mis acciones, me integré como gerente, propietario, apoderado y socio de la empresa. Todo marchaba bien, aquello parecía un sueño, el que yo hubiese conseguido en apenas año y medio, subir de ser un simple peón a pasar a ser socio propietario de la empresa. Lo conseguí a base de trabajo y esfuerzo, tenía un buen sueldo para aquellos tiempos, gané mucho dinero. Y lo más valioso muy buenas amistades. Era muy querido y conocido en la ciudad, fui presidente de Asociación festeras de Moros y Cristianos (fiestas muy populares en la provincia de Alicante).Yo entonces era el Sr. Guzmán para todo el mundo que me conocía,(quién me lo iba ami a decir).


